Adam Bresnik

A
dam, ¿cómo llega desde EEUU a España? Parece que al otro lado del Atlántico es donde se mueve la innovación… ¿Es verdad o es algo que solo parece?
Llegué a España tras un largo y extenso viaje por Europa que me llevó de Londres a Turquía o de Berlín a Madrid, después de haber terminado mi Master en la Universidad de Princeton. No sé si estoy del todo de acuerdo con la formulación de su pregunta. En los años 90 llegué a España precisamente por la pujanza de su arquitectura y sus arquitectos. Lo interesante tambien estaba ocurriendo aquí en Europa. Y de alguna manera creo que sigue ocurriendo en la actualidad. La confirmación a esta reflexión es que las universidades en Estados Unidos, los grandes campus, durante la crisis han estado llamando a los arquitectos españoles para fortalecer su docencia. Esto no quiere decir que la arquitectura americana o de otros continentes no sea igualmente brillante. Ciertamente lo es. Pero yo sentía la curiosidad cultural de conocer lo que se hacía en Europa.
También estamos abordando la restauración de una antigua casa de descanso de granito, en la Sierra de Madrid. Es un proyecto muy interesante, donde buscamos subrayar las existencias históricas protegidas y articular la intervención. A demás conlleva la rehabilitación del jardín con la paisajista Ana Luengo, estamos disfrutando mucho.

 

Arquitecto y después diseñador de interiores. ¿Son la arquitectura y el diseño interior las dos caras de una misma moneda?
Siempre he concebido la arquitectura como un todo, el hecho de abordar el mobiliario o el interiorismo me permite calibrar la escala arquitectónica. Esto es una constante en la historia de la arquitectura. Como decía Mies van Rohe de “el tirador de la puerta a la ciudad”. Además me gusta mucho las artes decorativas y su historia. Es una fuerte de aprendizaje increíble. Lo mismos ocurre con la historia de los jardines, de Babilonia al High Line de Nueva York.

Usted ¿qué quería ser de pequeño?
Yo de pequeño quería ser amado, ser querido.

Si yo le digo Le Corbusier usted me dice…
Charlotte Periand.

¿Qué arquitectos son imprescindibles según su manera de ver la arquitectura hoy día?
Además de los imprescindibles que están en la mente de todos y configuran el ABC de nuestro oficio resaltaría a muchas mujeres arquitectas cuyas aportaciones no han recibido la merecida atención: Minerva Parker Nichols, Julia Morgan, Judith Chafee, Anne Tyng, Minnette de Silva (por nombrar solo unos cuantos).

Tiene usted diversos premios por su trabajo, ¿de cuál se siente más orgulloso?
Pues la verdad que es de todos ellos pero tal vez destacaría la mención de Europa Nostra a la restauración de la capilla de Brihuega, por lo que supone de compromiso con el patrimonio histórico y su reutilización.

¿Es más difícil restaurar algo cuya vida se está apagando que empezar de cero una creación? Ha trabajado incluso en la restauración de edificios de índole religiosa, ¿cómo se enfrenta uno desde el siglo XXI a obras de siglos anteriores? Hablamos claro de la Capilla de Brihuega
Todos los proyectos hay que plantearlos desde el respeto con el entorno, ya sean nuevos o restauraciones de edificios antiguos. Cada generación tiene de alguna manera la obligación de revisitar los mejores modelos de uso sobre un patrimonio preexistente. Precisamente para protegerlo. Brihuega fue un proyecto sobre un espacio desacralizado hacía unos decenios.




¿En qué proyecto está trabajando actualmente?
Curiosamente en la actualidad estoy haciendo el trabajo inverso, la creación de una capilla sacralizada en un contexto de edificio educativo.
También estamos abordando la restauración de una antigua casa de descanso de granito, en la Sierra de Madrid. Es un proyecto muy interesante, donde buscamos subrayar las existencias históricas protegidas y articular la intervención. A demás conlleva la rehabilitación del jardín con la paisajista Ana Luengo, estamos disfrutando mucho. 

 

El primer miedo de un escritor es el folio en blanco. El primer miedo de un arquitecto y diseñador es…?
No hay nada más vertiginoso para un creador sea poeta, arquitecto o músico que el papel en blanco. En muchas ocasiones los condicionamientos previos te regalan posibilidades de resolución. ¿Que es más fácil: hacer la Villa Rotonda en mitad del campo o la creación del edificio en un angosto solar muy condicionado? 

 

También ha dedicado parte de su actividad profesional a la docencia ¿qué tal la experiencia?
La docencia es una especie de examen constante con nosotros mismos porque no nos permite mentirnos en el aula, que representa en abstracto lo ideal frente a la dureza del quehacer diario profesional. De alguna manera es una conversación constante de probar en la praxis lo que uno defiende teóricamente. Es un ejercicio de sinergia bidireccional. 

 

Tengo la sensación de que la arquitectura además de técnica es mucho sentimiento, ¿es así?
Como te decía antes de alguna manera todas las artes tienen desafíos concomitantes en la creación. Utilizamos técnicas distintas pero es el mismo desafío… Hay dos reflexiones que utilizo tanto en mis clases como con mis clientes: nuestra actividad no es “el qué“ es “el cómo”, no es qué voy hacer sino cómo lo voy a hacer. Y la segunda es somos en realidad los intérpretes de los sueños de nuestros clientes o de nuestra época. Estamos obligados a escuchar constantemente una especie de psiquiatra de lo formal. 

 

Notre Dame
Claramente creo que se abre un debate. Como en otras ocasiones ha ocurrido en la historia nos enfrentamos ante el desafío de conciliar los avances tecnológicos de nuestro tiempo, para la resolución de problemas concretos técnicos, con la carga histórica y estética que pesa sobre el criterio de cómo resolver una posible modificación sobre lo preexistente incendiado. Ya sabemos que la mayoría de lo que se ha quemado es de Viollet-le-Duc pero al mismo tiempo ya configura parte de nuestro imaginario colectivo. Habrá que ver cómo se desarrolla ese debate