Gonza Gallego: Lonely nació de un estado de desolación total

L
a de Gonza Gallego es una historia de determinación, armarse de valor y ser honesto consigo mismo. Este fotógrafo puertollanense de 28 años llegó a Madrid tan solo un día después de dar por finalizada la relación con el único chico con el que hasta ese momento había estado. Lleno de miedos, con el corazón roto, sin trabajo y su cámara bajo el brazo, decidió cambiar de música y se aferró al aprendizaje constante que siempre ha sido su refugio.

Gonza es observador y creativo, transmite una confianza y ternura especiales cuando habla desde la fortaleza que dan el ser tímido y sus ventajas accidentales. Empezó a hacer fotos con la cámara de su madre. La familia salía de vacaciones y ella cargaba su réflex y media docena de carretes, que después de revelados acabarían decorando de fotografías la casa. Con seis años le regalaron su primera cámara, de usar y tirar, con la que hacía fotos a todo; sobre todo a su hermana pequeña, con la que montaba sesiones de fotos en el cuarto a la hora de la siesta… Y hasta hoy, mirando de una forma especial y dando sentido a la realidad a través de un objetivo.

La entrevista transcurre en una terraza del barrio de Lavapiés, el barrio que lo ha acogido en Madrid, entre risas, anécdotas y recuerdos que revien emociones. Recuerda el mobing que sufrió de pequeño por ser homosexual. También el apoyo incondicional de sus padres, su hermana y toda su familia en general. En realidad la obra de Gonza ha estado siempre muy relacionada con su familia, a la que considera el principal apoyo siempre. Es cada vez más obvio, como lo ha sido para tantos otros creadores, que la terapia desde la vivencia personal tiene algo de artístico.

La conexión familiar de Gonza es casi una carta de presentación. Esta entrevista llega un momento crucial para al artista por motivos personales, con la partida inesperada de dos familiares, y a las puertas de exponer algunas de las fotografías todavía no vistas de su proyecto LONELY. Posiblemente estamos conociendo a Gonza Gallego en un momento de cierre de etapa y evolución, tal y como él mismo asevera: “siento que, por un lado o por otro, esto me afectará artísticamente. No sé de qué manera, si volviendo a algo más oscuro, como cuando murió mi abuelo, la primera gran muerte que viví, y todo lo que hacía era casi de corte terrorífico. No sé si esto hará que LONELY se convierta en algo mucho más tormentoso. La muerte, al igual que la soledad, ha sido siempre uno de mis mayores miedos y una de mis mayores fuentes de inspiración”.

Pregunta obligada para un fotógrafo. ¿Quiénes son los compañeros cuyas fotografías se te queda grabado en la retina?

¡Muchos! Y no necesariamente conocidos o con un trabajo similar al mío. Steven Klein, Terry Richardson, Cristina García Rodero, Sam Morris… Admiro el trabajo de todos ellos.

Y esa fotografía que te gustaría hacer.

Bufff… Cualquiera de las que aparecen en SEX, el libro que publicó Madonna con las fotos de Steven Meisel. Es casi un fetiche, un objeto de culto para mi. Hay una fotografía en particular en la que ella posa desnuda haciendo autostop en una carretera que me vuelve loco. Si hacer desnudos ya es de por sí un reto, imagínate eso mismo pero con Madonna.

¿Cuánto del éxito de una foto le atribuyes al fotógrafo y cuánto al modelo?

Creo que 70% del fotógrafo y 30% del modelo. En mi caso, además, este porcentaje su cumple más teniendo en cuenta que a menudo trabajo con modelos que no son profesionales. Es cierto que un modelo profesional te facilita mucho el trabajo, pero no por eso es menos importante el vínculo y la complicidad a la hora de que la conexión entre modelo y fotógrafo sea buena. Creo que eso es crucial para el resultado final…

Eso que buscas en tus fotos…

Inspirar como a mí me inspiran algunas imágenes. Me gusta pensar que voy a poder animar a alguien a hacer una foto, en interesarse por la fotografía del mismo modo que me sucede a mí cuando el trabajo de alguien me remueve. Poder encender la chispa en alguien a través de mi trabajo al igual que a mí me la han encendido. Eso es todo un regalo.

Por tu edad estás a caballo entre la generación de MTV e internet. Todo en clave de comunicación visual.

Si, me crié viendo videoclips y crecí navegando en Internet. Esto ha hecho que viva en mitad de un bombardeo constante de información, de imágenes. Es quizás por eso por lo que yo estoy tan familiarizado con el bombardeo constante de fotografías, stories. No parar de producir, sin una meta clara, solo dar y dar información. En la era actual es todo tan efímero que me da mucho miedo que mi trabajo se pierda, hay que estar ahí al pie del cañón. Es agotador en muchos sentidos pero no dejade ser un reto constante que te pone a prueba casi a diario. De LONELY tengo tantísimo material producido que conocéis solo un 10% de todo lo que he hecho.

¿Y en qué momento te planteas que por esa vía puedes contar algo diferente, incluso vivir de ello?

La verdad es que esa opción siempre ha estado ahí, primero en casa y luego más como un hobby, de forma muy natural. Casi sin darme cuenta empecé a trabajar haciendo fotos en mi pueblo, en un local de fiestas, allí estuve cinco años, noche tras noche, fue lo que me hizo hermanarme al 100% con mi cámara y también ver la parte fea de mi trabajo. Cuando llegué a Madrid también escribí, como redactor en la revista Shangay. Esto hizo que no quemara tan rápido mi pasión por la fotografía y a parte fue un momento de mi aprendizaje que me abrió muchas puertas. Cerré la etapa de escribir porque veía que no conseguía llegar del todo a donde quería estar y, de nuevo, la fotografía fue la que me salvó el culo.

Llegar a Madrid fue un resorte importante a nivel profesional.

En Puertollano me había llegado a saturar por la rutina de un tipo de fotografía sin elemento creativo. Había dejado de disfrutar la cámara; la cogía y prácticamente lloraba. Fue una etapa que cuando era más joven era maravillosa; trabajaba muy poco, era dinero fácil, pero no había creatividad ninguna. Acabó por ser frustrante. Aquí en Madrid es otro rollo. He podido entrar en contacto con gente con los mismos intereses que yo y que entre nosotros nos retroalimentamos; ilustradores, diseñadores, artistas de todo tipo. Encontré un ambiente diverso y creativo que en mi ciudad, por desgracia, ni tuve ni tendré jamás.

Diste la vuelta a un momento de desolación para tomar el control de tu vida y empezar a expresarte en primera persona. ¿Ahí surge Lonely?

Ahí precisamente nace la esencia del proyecto Lonely. En esa serie de imágenes volqué muchos de los miedos que traía conmigo. Lonely en realidad nació de un estado de desolación total, de no tener con quién tomar un café, de la necesidad de hablar con mis padres, de aprender de la soledad, de vencer el miedo a ir sólo al cine o a un concierto. Situaciones que Madrid te pone encima de la mesa nada más llegar y que a mi, recién llegado de una ciudad de 50.000 habitantes, con un grupo de amigos muy cerrado en el que hacíamos todo juntos, me chocaron de primeras. Aquí estás siempre muy acompañado, tienes una agenda increíble, la gente te conoce y sabe de tu trabajo, pero en realidad tengo constantemente la sensación de no tener a nadie querido cerca. Cuento con los dedos de una mano las personas con las que me apetece y sé que puedo contar con ellas para tomar un café. LONELY es una forma de romantizar la soledad, que es algo con dos caras: la soledad se sufre, pero también se disfruta. Las grandes ciudades no te dan otra opción. Si no puedes con el enemigo, únete a él.

¿Y por qué en rosa?

No fue nada premeditado. Lo que mucha gente se cree que lleva detrás una preparación y concepto, en realidad no es así, al menos conmigo. Siempre he hecho lo que me ha dado la gana, no he tenido nada que me ponga límites a la hora de crear. El rosa llegó por casualidad en un viaje a Sevilla, hace tres años, cuando bajé a pasar unos días en Semana Santa allí. Soy súper fan de la Semana Santa sevillana y la iconografía religiosa en general. Empecé a hacerle fotos a algunas de mis vírgenes favoritas de allí (Patrocinio, Triana, Angustias, etc…) y decidí subirlas a mi perfil de Instagram con un filtro rosa, para distinguirlas del resto de la galería. El efecto de unidad me gustó y lo seguí usando durante varias semanas por no romper el mood que tenía mi muro. Al cabo de esas semanas, la gente empezó a mandarme mensajes privados con cosas rosas que se encontraban diciéndome “Ey Gonza, he visto algo rosa y me he acordado de ti”. Ahí fue donde me di cuenta de que el rosa y yo íbamos a tener une relación mayor de la que esperaba, quería aprovechar esa seña de identidad y expandirla. Y desde entonces, hasta ahora, que estoy en un universo totalmente rosado. He convertido un color en una marca personal y aprovechado otro ¿accidente? inesperado en algo a lo que sacarle provecho.

¿Quién es hoy Gonza Gallego?

¡No lo sé ni yo! Posiblemente una persona que está intentando hacer lo que quiere. Y muy persistente, no me gusta venderme, pero cada vez creo más en mi mismo. No me caracterizo por ser una persona con el autoestima por los aires y cuando veo mi trabajo en una exposición o que alguien me para para felicitarme por ello pienso: Gonzalo, la que has liado amigo.

¿Y con qué sueñas?

Siempre respondo lo mismo: hacerle fotos a Madonna, o a Rosalía, que es algo más cercano. Es curioso como siempre trabajo con hombres pero siempre deseo fotografiar mujeres. Fotografíar por ejemplo a La Zowi fue algo fuera de serie. Muy fugaz todo, pero con una energía tan tan fuerte que acabé tocado de esa experiencia, para bien. Creo que esa fijación por la figura femenina es por la influencia de mi madre, que siempre está presente y es mi ejemplo a seguir en tantas cosas…es el amor de mi vida. Aparte de mis fantasías con Madonna, que no son pocas, siempre he soñado con comprar a mis padres una casa en la playa y verles jubilados, al menos pagarles unas buenas vacaciones. Ver bien a mi gente feliz.

Inauguras en La Matraca de Málaga una Expo de tu serie Lonely, dando el salto de lo social y digital a la galería de arte.

LONELY es un proyecto del que sólo he mostrado la décima parte, como he dicho antes. Ahora me he relajado bastante, pero al principio podría meterme entre cuatro y cinco sesiones de fotos por semana, mi casa en un constante entrar y salir de chicos. Ya en diciembre bajé el ritmo y empecé a preparar otro tipo de formato, con la idea del fanzine, un photobook… Esta exposición de Málaga es la primera en el circuito de galerías de arte y mi segunda en Málaga. Es un paso que he meditado mucho porque hay mucho de mí, es muy íntimo y todavía me causa impacto cuando la gente viene a verlo, lo comparte o me pregunta. Me siento muy honrado y muy muy agradecido por toda la gente que se interesa por mis fotografías. Es un regalo, de verdad.

¿Cómo organizas el trabajo?

No hay mucha preparación, intento todo sea espontáneo y todo se de un contexto relajado. Lo más tedioso es quedar con el modelo, cuadrar las agendas… La sesiones suelen a durar una hora y trato de que sea un ambiente tranquilo y calmado. Al principio los modelos llegan algo tensos pero rápidamente se rompe el hielo, conectan y se olvidan de que estoy con la cámara. ¡El otro día uno casi se me queda dormido en la cama! Es algo muy fácil.

Hablemos de la lucha LGTB. En una entrevista sobre el modelo de masculinidad impuesto a los hombres gays, el periodista y escritor Paco Tomás mantenía que el gay español se ha vuelto muy conservador. ¿Es así?

Aquí hay que matizar cosas. No sé en qué contexto lo diría Paco Tomás, pero creo que puedo intuir por dónde iba. Sí que es cierto que una parte del colectivo LGTBIQ+ gozamos de unos privilegios que el resto de compañeras no tiene y que seguramente, esto es lo que ha podido volver al gay una persona conservadora, aunque no me gusta. Yo no me considero un gay conservador pero sí un gay acomodado. Y aquí hablo de la supremacía que los hombres gays tenemos sobre la situación de lesbianas, bisexuales y transexuales en cuanto a derechos sociales y visibilidad. Imagino que por esto es lo que muchos han empezado a dar por hecho que todos los derechos están consolidados cuando sin embargo, y actualmente más aún, todo se ve amenazado y tenemos que estar más al frente de todo esto que nunca. Muchos de nosotros creen que con poder casarse o adoptar tienen la vida solucionada y hemos tocado techo, hacemos la vista gorda y los que vienen detrás que se las apañen.

En cierto sentido, ser homosexual implica ver las cosas “fuera de la caja” cuestionarse lo establecido. ¿Qué implicaciones tiene esto en lo que haces y en tu vida?

En mi vida, todas. Como te decía, hay una parte del colectivo muy acomodado y centrado en su estatus de pareja, trabajo, incluso niños, que no se plantea la necesidad de reclamar el reconocimiento de la dignidad y derechos de otras personas. Mira por donde las personas transexuales fueron las que empezaron todo esto y las que menos privilegios tienen actualmente, las lesbianas siguen casi silenciadas y los bisexuales son tomados como una rareza por el resto de sociedad. A las personas transexuales le debemos todo y sin embargo creo que les hemos dado la espalda. Todo esto también tiene implicaciones en mi trabajo, a través de investigar nuevas masculinidades, la sensibilidad y fragilidaddel hombre. Mi forma de trabajar ha cambiado desde que me cuestiono todo. He tomado una posición a veces kamikaze conmigo mismo que me hace escuchar y tener más en cuenta cómo se recibe mi trabajo. He ido cambiando mi mensaje al descubrir que puede llegar a tener alcance y mover conciencias. Son preguntas que antes no me hacía. Por ejemplo, yo no quiero contribuir a promocionar un tipo de belleza excluyente pero sí que es cierto que al principio mucha gente me escribía pidiendo otro tipo de modelos o realidades dentro de mis fotografías. No quiere decir que yo sea un buzón de sugerencias, porque mi trabajo es mío y haré con él lo que yo crea conveniente, pero sí que es cierto que este tipo de avisos te ponen en alarma contigo mismo. Es otra forma de aprendizaje.

Eres una persona reivindicativa. Cuéntanos cómo han atravesado la reivindicación la impermeabilidad de la piel, parece que la llevas arraigadas muy adentro.

Yo personalmente, no puedo mirar hacia otro lado. No hay que conformarse con el estatus de gay privilegiado, blanco y normativo que muchos tenemos, yo el primero. No voy a dejar de reclamarhasta que las trans, lesbianas y cualquiera que sea menospreciado en esta sociedad pueda salir a vivir su vida en absoluta igualdad. Parece increíble pero todavía en 2019 hay personas que se llevan una paliza por pasear de la mano. Y eso pasa porque no estamos donde tenemos que estar, aunque muchos piensen que sí.

¿Hay que hablar de lucha? ¿Tenemos que luchar? ¿Cuales son nuestras armas?

Claro que hay que hablar de lucha, hay mucho por hacer, sino no me estarías haciendo esta pregunta.. Cómo no vamos a hablar de lucha si todavía hay gente que nos quiere silenciar, gente que nos considera enfermos, mira a quién tenemos en el gobierno de Madrid, por ejemplo. Con situaciones como la actual no te puedes permitir estar a tu bola porque tienes al enemigo en casa. Como decía mi abuela, hay que dormir con un ojo abierto, como lasliebres, y la escopeta cargada debajo de la cama. Ojalá costara tanto derribar los derechos que hemos conseguido como nos ha costado conseguirlo, pero solo basta con que cuatro fascistas nos gobiernen para mandar todo a la mierda.

¿Algún episodio del que te sientas orgulloso?

Estoy recordando el primer orgullo de Puertollano, mi pueblo. Me llamaron para dar el pregón. Me pilló totalmente desprevenido, pero varias concejalas y la propia alcaldesa habían oído hablar de mi, sabían de mi trabajo y era la primera opción para ser el abanderado del primer Orgullo allí. Imaginate lo que supuso eso para mi, que me fui del pueblo no solo porque no tuviera un futuro laboral digno, sino porque tuve una etapa negra en el instituto por mi sexualidad. El día del pregón estaban en primera línea mi familia y mis amigos, fue una locura. Todavía se me pone la piel de gallina. Si le llegan a decir eso al Gonzalo de los 13 años, hubiera pensado que sería imposible, pero mira, la vida te da palos, pero también te recompensa con cosas como estas. Justo este acto llegó a los oídos de esos chicos que me hicieron bullying en mi época del insituto y tuvieron el gesto de pararme un día por la calle para pedirme perdón y decirme que se alegraban por mi, que sentían orgullo y no querían que sus hijos tuvieran algún día que sufrir lo que yo había sufrido o fueran a desarrollar el mismo comportamiento que sus padres habían tenido tiempo atrás.

A veces palabras y sensibilidades no se llevan bien. ¿Gay, lesbiana, bollera, maricón, homosexual, mariquita? ¿Debemos aspirar a un mundo en el que se pronuncien una u otra palabra sin tapujos ni miramientos o, por el contrario hay que abandonarlas por el matiz despectivo que han tenido?

Algunas de esas palabras y expresiones las expulsaría por completo, porque el uso es sin duda despectivo, incluso dentro del colectivo. Fíjate que “maricón” puede llegar a sonar hasta simpático. Pero escuchas “travelo” y hay un claro desvalor que no se justifica en ningún contexto. Porque volvemos a lo mismo: frente a la situación más o menos cómoda de algunos gays, las trans siguen en otro nivel. Y si es así incluso dentro del propio colectivo, imagínate fuer. No hay igualdad total y el lenguaje es otra forma más de mantener esa discriminación y desproveer de dignidad a algunas personas. Así que hay palabras que claramente prefiero no usar: travelo, bujarra, Manolo… De todas las personas que estamos en el colectivo, las trans son las que más hay que proteger de este tipo de comportamientos. Que a mi me llamen maricón no me enfada, que a una persona transexual le digan Manolo, sí me cabrea, y mucho.

“Ser gay está de moda”. Es una afirmación que cada vez sostiene más gente, sin darse cuenta de lo absurdo de la misma. ¿Qué se les responde?

No estamos de moda, lo que ocurre es que estamos más visibilizados y no nos escondemos como tantos como a ellos les gustaría.

Has sabido reconocer tu inclinación sexual de una forma honesta y sencillamente transparente. Seguramente seas un referente para muchas personas. Diles algo.

Que sean fieles a sí mismos. Yo he tenido la suerte nacer en una familia abierta y generosa. Cuando dije en mi casa que era gay, recuerdo que estuve agobiado durante meses por cómo sería esa charla, y sin embargo no pasaron ni diez minutos cuando ya estábamos hablando mi madre y yo del tipo de hombre que me gustaba. Otros amigos sin embargo no han tenido esa suerte y hasta les han echado de casa o dado la espalda. Hay todo tipo de situaciones,pero es tu vida y nadie la va a vivir por ti. Hay que liarse la manta a la cabeza, echarle cojones, ya sea contra los cabrones que te quieren silenciar o contra tu familia. Al fin y al cabo, tu vida es tuya, aunque debe ser muy doloroso verse rechazado por tu propia familia.

En una sociedad medida en términos de consumo, el reconocimiento que tanto tiempo lleváis reivindicando lo tenéis como colectivo, se os llama sibaritas y se hace referencia a vosotros como el pink money. Muchas firmas utilizan la fecha del orgullo para sacar colecciones especiales. ¿Realmente, es positivo?

Es verdad que muchas marcas solo se acuerdan del colectivo para hacer dinero y publicidad con nosotros esa semana. Yo no apoyo este tipo de iniciativas, porque estamos totalmente mercantilizados, pero me consuela sabiendo que al menos esto nos visibiliza y se pone en el plano público nuestra reivindicación. Mira la polémica por la corona del Burger King con la corona arcoiris… Claro que hay mucho Pink washing y se hacen cosas al margen de la base de derechos, pero por lo menos los de la caverna tienen que tragar con nuestra bandera toda la semana, ¿sabes?. Hay miles de marcas que hacen fortunas con el feminismo, pero esas mismas marcas son las que ponen el debate encima de la mesa de todo tipo de familias y realidades que, si no fuera por ellas, jamás habría tenido un alcance masivo. Es un arma de doble filo.

El auge de Vox parece indicar que involucionamos, que nos movemos hacia atrás, que el aperturismo era una ilusión. ¿Qué lectura das tu a la irrupción de este partido político en el ayuntamiento de Madrid?

Como dije antes, ahora además de dormir con un ojo abierto, hay que tener la escopeta debajo de la cama. Esto se veía venir. Cuando estuve en el acto de campaña que Carmena hizo en Medias Puri, ya había en el aire una sensación de despedida. No me cabe en la cabeza que haya llegado aquí ese discurso de energúmenos. Es una pesadilla, de verdad. Esto debería ser una absoluta llamada de atención y una puesta en alerta absoluta.

Dos películas que todo el mundo debería ver.

Mommy, de Xavier Dolan, que es un retrato de la mujer de mi vida, el amor de mi madre. Y Volver, de Pedro Almodóvar, que además se estrenó mundialmente en Puertollano y se rodó muy cerca; para mí es volver a casa, me emociona.

El mundo ideal de Gonza Gallego es aquel en el que…

Haya respeto, diversidad y podamos vivir como nos de la gana.

Y su presidenta (o presidente) sería…

¡Carmena para todo! Creo que la clonaría como a la Oveja Dolly. Muy pocas veces he visto una lección de educación y convivencia como la de ella.

Y su himno…

God Control, de Madonna, por salir del previsible I Will Survive o A Quién le Importa. Esta canción va más allá de derechos LGTB. Es un grito por la libertad y el respeto a nuestros derechos como sociedad en su conjunto, una llamada a despertar y ver que estamos negociando con el enemigo, trabajando con el enemigo. Estamos rodeados y Madonna solo nos anima a dejar de estar dormidos y coger el toro por los cuernos. Es la única salida. Estamos aletargados.

Puedes conocer más sobre el trabajo de Gonza Gallego siguiendo su cuenta de Instagram. Texto: Jota Vaquerizo / Mariña Fernández. Fotografías cedidas por Gonza Gallego, pertinentes a la serie LONELY.