Casa entre tapiales

El arquitecto Alberto Campo Baeza escribe para IMPASSE sobre la “Casa entre tapiales”, el proyecto arquitectónico de Jesús Donaire sobre un solar cuya función original era la de almacén de materiales de labranza.

La casa terminada de Jesús Donaire
En un escrito anterior, anunciaba que a esta casa en construcción, le debería llegar el momento de la “concinnitas” albertiana. Se suele traducir “concinnitas” al castellano como armonía o elegancia, o felicidad. Pues ese estado de máxima armonía le ha llegado a esta casa, al terminar de construirse. Y Alberti sería el primero en alabar las muchas virtudes que tiene.

La implantación es perfecta. El solar, conformado por las tapias, tapiales, es como una caja abierta al cielo, donde los tapiales muestran sus cualidades Se diría que el arquitecto hubiera llamado al mejor pintor abstracto español para que le hiciera esos hermosos paramentos que se constituyen en el horizonte visual de esta casa. Ahora, pintadas de blanco, conceden al recinto una luminosidad muy especial, y a mí me traen al recuerdo al mejor Fisac, el arquitecto manchego universal.

La planta es impecable: sencilla y clara. Sin estridencias, como ya sólo lo hacen pocos. Y la sección continua, aquí, es la más adecuada. La proporción está muy bien ajustada. La altura, baja pero no en demasía, hace que una casa que es pequeña, parezca grande. En los espacios más públicos, el techo de hormigón visto nos sorprende y da a esos espacios una fuerza increíble.

Esta casa podría ser calificada de lacónica, tan radical, tan sencilla es. Su laconismo raya lo sotiano. El nada por aquí, nada por allá, se cumple aquí con la misma o mayor eficacia que cuando lo hacía el maestro.

El aire es actual, o mejor todavía, sin tiempo. Tiene un cierto aroma lacatoniano pero sin ser forzado. Al contrario, aquí la conservación de las tapias antiguas está perfectamente justificado. Están tan bien puestas en valor que ni con Antoni Tàpies lo hubiera hecho mejor.

Los materiales están perfectamente elegidos. La piedra de Campaspero del suelo, no podría ser de otra manera. Ni los azulejos blancos y cuadrados, preciosos,Facebook tan de siempre, de hoy y de mañana. Y sirven de paramentos que reflejan muy bien la luz. Las celosías que a fuer de originales parecen tradicionales en su juego de damero de luz y sombra.

La economía es máxima. La casa tiene el lujo de la sobriedad máxima, de una elegancia tal que todavía es capaz de sorprendernos. Una pequeña pieza maestra que habla de la altísima calidad de su autor, como arquitecto que además enseña. Como docente que construye con la coherencia que le exige la docencia. ¡Bienvenido maestro!

Sobre Jesús Donaire:
– Aparece tu vocación…

Muy joven, con 13 años, gracias a un fantástico profesor de Dibujo Técnico que tuve en el Instituto. Me hizo descubrir como la geometría generaba espacio.

– ¿Qué haces para mantenerla?

Imparto clases en la Universidad, es la mejor manera de estar en contacto con las nuevas generaciones, descubrir con ellas la evolución de la arquitectura y compartir conocimiento.

– Un tópico cierto sobre los arquitectos…

Somos muy intensos cuando viajamos, hacemos horas de viaje para ver un solo edificio, por eso no somos unos compañeros de viaje cómodos.

– En el estudio, ¿qué música te acompaña?

Soy bastante ecléctico con la música. Mi opción favorita de Spotify es ‘explorar’. Pero si necesito tranquilad escogería Max Richter o Abel Korzeniowski.

– Una fachada en Madrid…

Una clásica sería la fachada de la Basílica de San Francisco el Grande. Y otra más actual, aunque ya es todo un clásico, sería la fachada de la antigua torre del BBVA de Oiza.

– Tú última adquisición en arte.

‘Gemelos’ de Guillermo Mora. Una obra que el artista realizó en la Academia de España en Roma, y que a mí me hace recordar mucho a la ciudad eterna.

– Te gustaría construir o decorar…

Siempre construir, soy arquitecto! Aunque podríamos decir también que se puede decorar desde la construcción.

– Lo que no puede faltar en una casa

Plantas.

– El secreto de la armonía.

Armonía es equilibrio, o respeto entre unos elementos y otros.

– La sobriedad pierde terreno en favor de la estridencia. ¿Virtud o necesidad?

Creo que es necesario adaptarse a los tiempos, y vivimos en tiempos convulsos, estridentes. Sin embargo pienso que mientras que la sobriedad es armónica, la estridencia es pasajera. La tecnología juega un papel fundamental en este aspecto.

– Una piedra.

Campaspero de Valladolid.

– Un azulejo.

Cualquiera de las piezas creadas por Toni Cumella, el ceramista catalán.

– Una silla.

Plywood de Charles and Ray Eames, diseñada en 1945/46.

– Unas vistas.

Una más clásica desde el Giannicolo de Roma mirando la ciudad a sus pies. Otra más actual desde Hamilton Park en New Jersey, mirando hacia Manhattan. La ciudad de la antigüedad versus la ciudad de la modernidad.

– En tu tiempo libre.

Viajar, descubrir que el mundo es pequeño.

– Una virtud.

La paciencia.

– Un pecado.

La gula.

– Un consejo para jóvenes futuros arquitectos.

Que no pierdan nunca la pasión por lo que hacen.

– ¿Qué nos pasa a los españoles con el ladrillo?

Es un problema cultural sobre el que nunca se ponen límites. Representa nuestro lado más mediocre, una forma de entender el crecimiento urbano sin una planificación de calidad. Un problema generalizado muy difícil de resolver.

– El futuro de Madrid.

Madrid tiene el gran reto de convertirse en una gran metrópolis europea de forma paralela a un desarrollo sostenible, y a un consumo energético responsable, una ciudad que tenga al ciudadano como protagonista indiscutible. El diseño urbano tiene mucho que decir en este sentido.

– Sobre Plaza de España.

Hemos trabajado sobre el singular espacio de Plaza de España con los alumnos de la Escuela de Arquitectura de la UPM en varias ocasiones. Es un punto neurálgico de la ciudad que aúna conflictos de tráfico rodado y una mala gestión del espacio residual. Pienso que la propuesta ganadora del concurso, Welcome Mother Nature, explora soluciones muy interesantes para resolver esos conflictos. Esperemos que se pueda llevar a cabo.

– Sobre Madrid Central.

Es urgente controlar su proceso de turistificación. No podemos cometer errores como los que ya sufre la ciudad de Barcelona. Madrid se ha convertido en una ciudad muy turística en muy corto espacio de tiempo, y adaptarse a esa situación nueva no es una labor fácil. Si los habitantes del centro cedemos el protagonismo a los turistas corremos el riesgo de convertir el corazón de la ciudad en un parque de atracciones.

– Sobre Castellana Norte.

Un desarrollo necesario para una ciudad con vocación de metrópolis.

– Próximos proyectos.

Nos movemos en una escala pequeña, nos gustan los proyectos donde podemos transformar o generar nuevos espacios.

Fotos: adriantyler.net

Para conocer más sobre el trabajo de Jesús Donaire en jesusdonaire.com. También en Instagram y Facebook