La historia del Hijo de Epigmenio

Después de abrir la tienda se dió cuenta de que Epigmenio, su padre, no estaba sólo en el nombre encima de la entrada sino que también en el origen de toda esta aventura.

Epigmenio era un hombre de los de antes, capaz de fabricar de todo. En casa les sorprendía con cascanueces tallados en madera hechos por él. Mesas auxiliares que realizaba como si nada. Lámparas con ruedas de carro. Utensilios de cocina y hasta cuberterías enteras que tiene la suerte de conservar. Mil objetos que fabricaba de forma natural y que le hacían, sin él saberlo, en precursor de lo que ahora llamamos consumo responsable o reciclaje.

Epigmenio aprendió de joven a trabajar la madera y el metal con su abuelo, herrero de la comarca. En la casa familiar había una fragua en la que hacían maravillosos carros totalmente decorados y pintados a mano.

 

 

 

 

La cultura de lo hecho a mano hasta en los objetos cotidianos se instaló en mí de forma natural.

Con el tiempo y los viajes descubrió mil artesanos por toda España que hacían cosas aún más maravillosas. Objetos tremendamente bellos en su sencillez; a veces muy coloridos, a veces austeros y también hermosos. Finalmente se decidió con su socio a reunir estos objetos en un único espacio. Siempre le había sorprendido el poco valor que se da a estos objetos y la poca presencia que tienen en tiendas de decoración, mas allá de las tiendas de souvenirs más o menos acertados.

 

 

 

Así de esta forma tan casual, se ha ido formando Hijo de Epigmenio. Sin darse cuenta tenía delante casi todos los elementos y sólo tenía que ordenarlos para poner en marcha la tienda donde, entre cacharros y piezas herederas de la mejor tradición artesana familiar, charlamos con Juan Manuel Gil.

– ¿Quién es Epigmenio? ¿Y su hijo?

Epigmenio era un hombre de los de antes. Trabajaba con sus manos tanto el metal como la madera y era capaz de hacer objetos útiles bellísimos. Epigmenio era mi padre. Su hijo soy yo, Juan Manuel. Al que se le ocurrió la idea de abrir una tienda en el centro de Madrid dedicada a esos objetos objetos útiles y bellos realizados por artesanos de todas partes de España.

– ¿Qué hace una tienda como está en pleno centro de Madrid?

Muestra el trabajo de mucha gente y lo hace reconocido y reconocible en la gran ciudad. Artesanos de toda España regalan momentos especiales en el día a día de la gente.

– ¿Cómo comienza tu día?

Con dificultad para salir de la cama pero enseguida me acuerdo de mi pequeña tienda y me cuesta menos ir a la ducha.

– ¿Cómo seleccionas cada pieza que vendes?

Simplemente me guío por mi gusto personal y mi intuición. Aquello que me enamora va directo a la tienda. La verdad que no lo pienso demasiado. Me hace muy feliz cuando los coloco en la tienda ver lo bien que combinan juntos.

– ¿Quiénes formáis parte de la empresa?

Somos dos. Mi socio y pareja Rigas y yo. Él, de origen griego me da los ánimos y la fuerza que hace falta para empezar proyectos así.

– ¿Resulta fácil currar en pareja?

En mi caso sí. No podría haberlo hecho sólo.

– Por curiosidad. ¿Cuantos pares de gafas tienes?

Dos pares, pero sueño con tener muchos más.

– ¿Qué música suena habitualmente en la tienda, la que te gusta a ti o la que crees que le gusta a tus clientes?

– La música es una parte más de la tienda, como pueda ser un plato o un cuenco. La elijo también por mis gustos personales. Aunque el algoritmo de spotify ayuda bastante. La máquina conoce bien al Hijo de Epigmenio.

– ¡Estás todo el día rodeado de piezas de artesanía! ¿Tienes también en tu casa?

¡Claro! De hecho así empezó la historia. Como cliente que compraba a artesanos piezas únicas por su colorido, sus formas y las sensaciones que transmiten. Aunque tengo que decir que desde que abrí la tienda he dejado de llenar la casa. Tengo que ponerme a ello.

– ¿Que objeto de todos los que vendes te habría gustado hacer?

Un cuenco de Loli, una artesana de Níjar que pintaba las piezas de una forma única e irrepetible. Me vuelven loco. Y además pesan mogollón para que los tengas que sujetar con fuerza. Y aunque se esropeen siguen siendo igual de hermosos. ¡Viva Loli!

– ¿Qué colonia llevas ahora mismo?

Siempre llevo una de esas frescas de litro. Dios no me ha dado un olfato muy desarrollado.

– ¿Vino o cerveza?

Los dos pero no mezclados.

– ¿Consideras el tatuaje como una forma de artesanía?

Pues no lo había pensado pero creo que sí. Al fin y al cabo te realizan algo bello sobre ti mismo. Te acompaña siempre… como los cacharros de la tienda que tienen vocación de durar.

– ¿Cual fue el primero que te hiciste?
Y ¿cual será el siguiente?

El primero fue una locura juvenil. Es un dibujo mío de un hombre pulpo. Lo curioso es que lo tengo en la espalda y lo he olvidado casi, pero ahí sigue. De vez en cuando lo recuerdo y recuerdo el momento en que me lo hice. El siguiente no sé cual será. Probablemente lo decidiré un día y al día siguiente me lo estará haciendo mi gran amigo Dani. Tatúa de maravilla y me trae a la tienda unos dibujos geométricos maravillosos.

– ¿Cuál es tu Pintor favorito de bodegones?

Zurbarán. De bodegones y de Santas.

– ¿Qué pintor te molaría que hiciera un bodegón con las piezas de la tienda?

Miquel Barceló

– ¿Qué salvarías de un terremoto en la tienda?

Una manta de León. Si la tierra tiembla al menos que tenga algo con que abrigarme. Así el susto es menor.

– ¿Rosalía o Silvia Pérez Cruz?

Rosalía porque me gusta y porque no conozco a Silvia Pérez Cruz.

– ¿Qué robarías de una tienda de la competencia?

Mis años en Alemania cuando era niño me impiden robar. Me pondría a sudar y muy nervioso.

– ¿Una novela?

El cordero Carnívoro de Agustín Gómez Arcos.

– ¿Qué diferencia hay entre la cerámica de Almería, tu tierra, y la de Talavera de la Reina?

La de Almería está hecha con el corazón y las manos. La de mi tierra es austera y tosca como el barro. La de Talavera está hecha con el corazón y la cabeza, también es muy hermosa.

 

Hijo de Epigmenio está en la calle de la Puebla número 13 de Madrid. También puedes visitar la tienda en Instagram y Facebook.