De persas y armadillos

A
lex ya eligió su perfumes en el número anterior ahora tiene que elegir el calzado apropiado, para ello tendrá que decantarse por una de las opciones de esta disyuntiva: comodidad o elegancia, plano o tacón, ugly sneakers o stiletos. No es una decisión para tomar a la ligera hay que tener en cuenta: tiempo que llevará los zapatos puestos, distancia a recorrer, grado de cansancio, tiempo meteorológico,….

Es una cena muy elegante y quiere causar buena impresión así que seguramente se decante por unos tacones. Es curioso que cada vez hay más hombres que se arriesgan a llevarlos aunque son una pequeña minoría y fueron ellos los primeros en llevarlos.

Imaginamos que desde que el hombre es hombre ha usado zapatos. No hace mucho se ha descubierto lo que se considera el zapato más viejo que se ha encontrado y tiene 5.500 años de antigüedad.

Pero cómo ha evolucionado el calzado y cómo hemos llegado al zapato actual es una historia apasionante. Como dijo Marilin Monroe ” no sé quién inventó los tacones, pero todas las mujeres le debemos muchísimo” Pues parece ser que el invento de los tacones se lo debemos todos hombres y mujeres a los persas.

Los zapatos de tacón fueron usados por siglos en el Medio Oriente como el calzado para los jinetes. Una buena equitación era esencial en los estilos de combate en la antigua Irán. Cuando los soldados se aferraban a sus estribos, el tacón ayudaba a sujetarse al caballo y así poder disparar sus flechas con más precisión.

Al final del siglo XVI, el Shah Abbas I tenía la caballería más grande del mundo. El monarca deseaba establecer lazos con gobernantes en Europa Occidental con el fin de tener aliados a la hora de enfrentar a su mayor enemigo, el Imperio Otomano.

De esta manera, en 1599 Abbas envió su primera misión diplomática a Europa, específicamente a las cortes de Rusia, Noruega, Alemania y España.

Una ola de interés en todo lo que tenía que ver con Persia inundó entonces a Europa Occidental. Los zapatos al estilo persa fueron adoptados con mucho entusiasmo por aristócratas que buscaron tener una apariencia viril, una masculinidad que de repente sólo podía alcanzarse calzando zapatos de tacón.

Cuando los zapatos de tacón llegaron a las clases más bajas, la aristocracia respondió aumentando dramáticamente la altura de sus zapatos, con lo que nació entonces el zapato de tacón alto.

En las calles empedradas y llenas de barro de la Europa del siglo XVII estos nuevos zapatos no tenían ningún valor, pero ese era justamente el punto.

Una de las mejores maneras de tener estatus social era a través de costumbres imprácticas, agregando que la clase alta siempre usó ropa poco práctica, incómoda y lujosa para anunciar su estatus privilegiado. No eran la clase trabajadora y no tenían que caminar muy lejos.

Cuando hablamos de los más notables coleccionistas de zapatos de la historia, la Imelda Marcos de esos días era indiscutiblemente Luis XIV de Francia.

Para ser un gran rey, era muy bajo. Sólo 1,63 metros de altura.

Mejoraba su altura agregando 10 centímetros con sus zapatos de tacones, muchas veces decorados con escenas de batallas.

Los tacones y las suelas siempre eran de color rojo ya que el teñido era bastante caro. La moda rápidamente pasó a la Gran Bretaña y el rey Carlos II de Inglaterra en su coronación en 1661 se le representa calzando un enorme par rojo, con tacones estilo francés pese a que él medía 1,85 metros sin ellos.

En la década de 1670 Luis XIV firmó un edicto donde solo los miembros de su corte podían calzar zapatos con tacones rojos. Pero en la práctica la alta sociedad calzaba zapatos de tacones no autorizados e imitaciones.

Pese a que los hombres europeos fueron los primeros que sintieron atracción por los tacones -debido a su conexión con Persia y a la masculinidad que eso generaba- la manía de las mujeres por adoptar elementos del vestuario de los hombres hizo que rápidamente se extendiera a ellas y a los niños.

Desde ese momento la clase alta europea adoptó una moda de zapatos unisex hasta el final del siglo XVII, cuando las cosas comenzaron a cambiar otra vez. Los hombres comenzaron a usar tacones más cuadrados, robustos y bajos, mientras que los de las mujeres eran más esbeltos y curvos.

La zona de los dedos en los zapatos de las mujeres estaba cubierta en la mayoría de los casos, por lo que cuando aparecían debajo de la falda, los pies lucían pequeños y delicados.

Años después cuando explotó el movimiento intelectual de la Ilustración, llegó un nuevo respeto por lo racional y lo utilitario y un énfasis más importante en la educación que en los privilegios. La moda masculina giró hacia una ropa más práctica. En Inglaterra, la aristocracia comenzó a vestir ropa sencilla vinculada al trabajo.

Fue el inicio de lo que ha sido denominado como la Renuncia del Gran Macho, lo que se tradujo en el abandono del uso de joyas, colores brillantes y telas ostentosas. Ahora llegaba una moda de colores oscuros, sobrios y homogéneos. La ropa de los hombres no funcionaba ya para definir una clase social y cuando estas fronteras entre clases comenzaron a ser más tenues en lo que respecta a la moda, las diferencias entre los sexos comenzaron a ser más pronunciadas.

Los tacones altos eran vistos como tontos y afeminados. Para 1740 los hombres ya habían dejado de usarlos.

Pero esto fue sólo 50 años antes de que desaparecieran también de los pies de las mujeres, justo después de la Revolución Francesa.

Los tacones volvieron a usarse a mitad del siglo XIX, la fotografía comenzó a cambiar la manera en que la moda y la mujer se veía a sí misma.

Los que trabajaban en la pornografía fueron los primeros en usarlos, tomando fotos de mujeres desnudas para postales, donde las modelos posaban en posiciones que recordaban a los desnudos clásicos, pero calzando tacones altos de la edad moderna.

Se cree que esta asociación con la pornografía convirtió a los tacones altos en accesorios eróticos para las mujeres.

En la década de 1960 regresó el tacón bajo en las botas de vaqueros y en los ’70 los hombres lucieron zapatos de plataforma.

Pero la época en el que el sexo masculino caminaba de puntillas parece haber quedado atrás. ¿Regresaremos a esa era en que ellos calzaban tacones altos de colores?

Absolutamente, que se lo digan a Palomo Spain, aunque primero debería llegar una verdadera igualdad de géneros.

Tacones hay muchos:

Los más famosos y espectaculares son los de aguja, también llamados stiletto, muy finos y con un mínimo de 10 cm de altura; Ferragamo y Vivier los pusieron de moda en 1955.

También son peculiares los de carrete o Luis XV, popularizados por este rey francés en el siglo XVIII; tienen forma de reloj de arena, estrechos en el medio. A finales de los pasados 70, se pusieron de moda en las discotecas los tacones prisma, altos y anchos. Los de plataforma tienen una suela de más de 3 cm de grosor; triunfaron en los 40, revivieron en los 70 y resucitan de vez en cuando.

Tampoco hay que olvidar el tacón cubano, corto, recto y grueso, que se llevaba en las botas femeninas en los 70, con los pantalones por dentro o con faldas de vuelo. Los tacones de coma se llaman así porque, vistos de perfil, recuerdan este signo ortográfico. Los de embudo tienen la forma de ese utensilio o de pirámide invertida. Los tacones de cuña, anchos de base, son los que se llevan en las sandalias. Los Mary Janes se inspiran en lo “old Fashion” o anticuado y tienen el taco cuadrado. Los peeptoe mezclan semiaguja y plataforma. Los tacones banana tienen la forma de esta fruta, por lo que son algo inestables.

Llevar tacones tiene sus consecuencias. De forma normal, el peso del cuerpo debería distribuirse entre la parte delantera del pie y el talón, siendo este último el que tendría que soportar algo más de la mitad del peso, cuando estamos de pie. Los zapatos de tacón alto, por ejemplo, tienen un mínimo de superficie de apoyo en el talón (algunas veces sólo un centímetro cuadrado) por lo que cambian la distribución natural del peso, trasladándolo a la parte delantera del pie y sobrecargando los dedos. Cuanto más altos, peor.

Pero no sólo el tacón alto es perjudicial. Los zapatos totalmente planos y con suela muy fina tampoco son buenos para la salud ya que no protegen los pies de las imperfecciones del terreno, ni absorben el impacto de las pisadas, lo que causa dolor en plantas y talones. Además pueden ser la causa de calambres, dolores musculares y contracturas.

Siendo conscientes del perjuicio del tacón, al menos elijamos los más cómodos.

Si lo que queremos es usar tacones sin renunciar a la comodidad una muy buena opción serían los zapatos de Silvia Fado. Silvia Estudió moda en Barcelona y posteriormente un máster en creación de calzado en el London College of Fashion. Es lo más original en el panorama actual y sus creaciones son verdaderas obras de arte.

Cuando ves su colección ‘Kinetic Traces’ por primera vez el impacto es increíble. Es una conjugación de elementos de la arquitectura y la ingeniería perfectamente casados con el trabajo artesanal de cuero y madera. Como dice ella “Se trata de un diseño muy inteligente, muy pensado. Empecé a trabajar con piezas que se movieran, de fuera del lenguaje del calzado, y me encanta la idea de trabajar con el confort porque creo que las mujeres nos merecemos llevar zapatos más cómodos, así que empecé a plantearles la idea a una arquitecta y un ingeniero para que me orientaran un poco.”

En su colección K4U mezcla tacones hidráulicos con absorción del impacto con metodología de última generación en 3D (impresión, escaneado, fresado,…)

Original pero algo más accesible sería United Nude. Marca que nace en el año 2003 fruto de la asociación de Rem D Koolhass y Galahad Clark. El primero, arquitecto holandés, y el segundo, perteneciente a la séptima generación de la familia fundadora de la marca inglesa de calzado Clark’s.

Su primera creación fué el zapato möbius, ejemplo icónico del diseño de la marca en el que se mezclan elementos arquitectónicos, artísticos e incluso industriales.

En la actualidad el equipo de diseño dirigido por Rem D Koolhass es de carácter multidisciplinar, formado por arquitectos, diseñadores de moda, editores de revistas y fotógrafos.

La marca se vende en más de 40 países en todo el mundo y el número de tiendas propias está creciendo temporada a temporada. Destacan sus ediciones limitadas creadas por arquitectos como Zaha Hadid o diseñadores como Issey Miyake.

Cruzando el charco me quedo con Jeffrey Campbell. Nace en un pequeño garaje de Los Ángeles con la idea de crear una marca pensada para la mujer contemporánea, dinámica y sin prejuicios que asume el riesgo en su día a día y también en su imagen. Lo que empezó siendo una pequeña marca, acabó convirtiéndose pocos años después una de las firmas de calzado más conocidas en Estados Unidos, presente hoy en día en más de cincuenta países. Sus diseños pocos convencionales y su excepcional estilo han hecho que sea una de las marcas preferidas no solo del público sino también de expertas en moda y conocidas estrellas del mundo de la música o el cine.

Mis preferidos sus zapatos de vinilo de colores con tacón transparente.

Si lo que queremos es algo verdaderamente original y exclusivo, no hay nada como Alexander Mcqueen y sus famosos armadillo. Los primeros y únicos 21 pares de estos zapatos se presentaron durante el desfile de primavera “London Fashion Week” de 2010, y fue la sensación del momento. Su creador se inspiró en la Teoría de la Evolución de Darwin y en el Calentamiento Global.

En una entrevista McQueen afirmó: “Pensé que no pisarían la calle”, pero desde entonces hemos podido ver a algunas celebridades como Daphne Guiness o Lady Gaga, luciéndolos; y ahora nos hemos enterado que varias modelos como Abbey Lee Kershaw, Natasha Poly o Sasha Pavovarova, se negaron a llevarlos en la pasarela, por considerarlos demasiado arriesgados.

Lady Gaga los utilizó en el videoclip “Bad Romance”, mientras que la modelo Daphe Guiness los lució durante una sesión fotográfica de Steven Meisel para la revista “Vogue”. Desde la muerte del diseñador el 11 de febrero de 2010, sus armadillos no han vuelto a fabricarse. En 2015, la firma decidió donar uno de los modelos a Unicef para apoyar la recuperación del Nepal, tras el terremoto que sufrió en abril del mismo año.

La casa “Christie’s”, fue la encargada de realizar la subasta y la cantante Lady Gaga no dudó en luchar por ellos; ofreciendo 295.000 dólares por el par. Incluso la artista escribió en su cuenta de “Instagram”: “Cuando un regalo viene a ti desde el cielo”; mostrando orgullosa los zapatillos con estampado de serpiente.

Alex ha elegido unos “cuchillas” de Casadei con tacón de acero de 12 cm que unidos a su perfume excepcional prometen un look perfecto. En el próximo número os seguiré contando sobre el atuendo de Alex e iremos descubriendo más de dónde va y con quién.

Autor: José Pintado Medel.