Más que gafas

U
bicada en el número 18 de la calle Moratín, en pleno Barrio de Las Letras, entre galerías de arte y anticuarios, L’Atelier Óptica se presenta como la óptica a medida de un público cosmopolita e inquieto que busca diseño y exclusividad. Un espacio único en un barrio único.

Al llegar al local nos encontramos con un amplio espacio con paredes de ladrillo desnudo, suelo de cemento pulido y color blanco predominante. Un ambiente perfecto para exponer sus colecciones. El mobiliario de madera de roble natural, metal lacado y cristal, se funde con un bosque de plantas naturales, espejos y lámparas colgantes que crean una atmósfera teatral única, serena y acogedora en la que charlamos con Francisco y Thomas.
– ¿Cómo nace óptica L’Atelier?

L’Atelier Óptica nace de una idea original una tarde del 1 de mayo del 2013 en la que, paseando con unos amigos surgió un torrente de ideas sobre cómo montar nuestro propio negocio. En unas horas tuvimos claro que si poníamos nuestros puntos fuertes juntos tendríamos una mezcla muy buena. Seis meses más tarde, se hacía realidad abriendo nuestras puertas en Octubre de ese mismo año. Hoy nos parece increíble cómo en tan poco tiempo pudimos encontrar nuestro local, desarrollar el plan de negocio, despedirnos de nuestros trabajos y tener todo montado. ¡Fue una auténtica locura!

– ¿Fue muy duro al principio comenzar?

Los comienzos nunca son fáciles, las ópticas son establecimientos donde los clientes depositan mucha confianza y los primeros meses siempre son duros. Pero al poco tiempo de abrir tuvimos una gran acogida por parte del Barrio de las letras. A día de hoy llevamos cinco años y seguimos trabajando con la misma ilusión del principio.

¿Cómo escogéis cada gafa que vendéis?

Nos comprometemos a ofrecer los mejores diseños. Acudimos a las mejores ferias internacionales buscando marcas únicas y excepcionales. Estamos convencidos de que las gafas pueden ser verdaderas obras de arte con procesos de creación de más de 100 pasos y donde la obsesión por la perfección está presente en cada detalle. Creemos en la exclusividad, en la calidad, en los procesos de creación artesanos, en el genio de diseñadores independientes y, en general, en todo aquello que es único y diferente.

– ¿Cómo es el seguimiento con cada cliente?

Con cada cliente realizamos un asesoramiento personalizado para ofrecerle la mejor solución a su problema de vista, valorando mucho sus necesidades visuales y teniendo en cuenta la ergonomía de sus condiciones de trabajo. El seguimiento en líneas generales se realiza de manera anual mediante una revisión visual en la que se comprueba si todo sigue bien. Nuestros productos llevan 2 años de garantía. Siempre es muy importante para nosotros aportar el mejor servicio a nuestros clientes para que no se preocupen de nada.

– ¿A qué huele la óptica? Y por qué.

La óptica tiene una mezcla de olores. Suele predominar el olor de las maderas de sus estanterías y de las vigas que hay en el suelo de cemento pulido. Casi siempre, además, solemos tener alguna flor de temporada, ¡nos encantan!

– ¿Qué es lo más raro que os han pedido?

Recuerdo un día en que un cliente se enamoró del sofá de nuestra sala de espera, decía que es súper cómodo y que le quedaría genial en su casa. ¡Se lo quería llevar junto con las gafas!

– ¿Que diferencia óptica L’atelier de otras ópticas?

Nos diferenciamos principalmente en que el servicio que ofrecemos es una experiencia, procuramos que en todo el proceso, desde el examen visual hasta la entrega y ajuste final de la gafa se cumplan los mejores estándares de calidad. Sin duda nuestro fuerte es el equipo humano, su dedicación y formación son difíciles de encontrar en un establecimiento a pie de calle.

– ¿Sois de ciudad o de campo?

Nos encantan los dos. La ciudad ofrece siempre posibilidades infinitas de ocio y cultura, el campo en cambio te recarga de energía y te permite descansar en condiciones.

– ¿Un restaurante?

Sin duda el restaurante El Gofio muy cerquita de nuestro espacio. Nos gusta mucho porque comer allí también es una experiencia, tienen un menú degustación de comida canaria presentada de forma divertida y exquisita. ¡Además los dueños son un amor!

– ¿Una tienda y por qué?

La Compañía polar, de Conde Duque. Porque tienen producto diferente y muy bien seleccionado. Además tienen su propias línea de marca, Antigentleman clothing. E igual, sus dueños son tres hermanos majísimos.

– ¿Cuál de todas las firmas que tenéis es vuestra favorita?

Bruno Chaussignand. Es un creador Francés afincado en Montpellier, con él tenemos una relación personal además de profesional y sus diseños son una pasada, originales y atemporales. Tenemos la exclusiva de su marca en España desde hace cinco años.

– ¿Cómo es la atención en vuestra óptica?

Recibimos a nuestros clientes en un espacio donde se respira nuestra filosofía: diseño, profesionalidad y una atmosfera relajada y distendida donde son atendidos por profesionales apasionados por su trabajo.

Cuidamos de la imagen de nuestros clientes, les asesoramos y proveemos una atención personalizada que va mucho más allá que una mera declaración de intenciones. Para nosotros Cada cliente es único y nos comprometemos a tratarlo como tal.

– ¿Qué música se escucha y por qué?

Tenemos una lista de spotify con el nombre de la óptica dónde se puede escuchar la música que suena en nuestro local. Búscala, ¡verás que hay de todo!

– ¿Quién hace los escaparates?

Solemos colaborar con diferentes diseñadores, interioristas y artistas de Madrid. Hemos hecho grandes colaboraciones con Ruth Viejo de Estudio Báltico, Iñigo y Pablo de Casa Josephine, artistas y escultores como Marina Anaya y Daniel Verbis y estudios de interiorismo como Backsteen Interior Design o Deleite Design. Ahora mismo estamos preparando una instalación chulísima con María Ramírez para el Madrid Design Festival.