No me insultas, estoy orgulloso

L
a vida de Alberto Velasco (Valladolid, 1983) va a toda máquina. Frente a una cámara de cine, subido en las tablas de un teatro o dirigiendo, es de esas personas que siempre tiene un gesto amable y una palabra sincera, alguien sensible, y de risa incluso chiste fácil. Después de hablar un rato con él, te das cuenta de que, además de un gran profesional, podría ser perfectamente uno de tus mejores amigos.

Sincero, cálido y enamorado de su trabajo, su rostro se hizo reconocible para el gran público a partir de su personaje Palacios en Vis a Vis. Más recientemente le hemos visto en la serie Señoras del Hampa interpretando a Ramón, como Señor Braithwaite en Billy Elliot El Musical o participando en la campaña de Apoyo Positivo #ThisIsWhatDiversityLooksLike (Así es como se ve la diversidad). Antes ya nos había regalado proyectos de una factura tan exquisita como Danzad Malditos, lo ya le había colocado en esa categoría de primera división de jóvenes creadores españoles.

Desde los 16 años, cuando vivía en el pueblo, ya sabía que deseaba contar historias, primero como intérprete. Más tarde en la danza teatro, hasta que un dia Enriqueta Morejón le dijo que él también podía bailar y de dio el que fue su primer gran empujón. Después trabajó en la compañía de Marta Carrasco, giró por Europa.. Y creció como persona y como artista. Al hándicap que para un bailarín representaba el peso, le había dado la vuelta y lo había convirtió en fortaleza. Nadie mejor que Alberto Velasco para hablar sobre cómo aquellas cosas que nos trauman pueden llegar a ser una palanca positiva.

En realidad todo saltó a otro nivel a partir de la presentación de su solo Vaca en 2007, cuando cogió todo lo que le movía personalmente y lo puso, en primera persona, sobre un escenario. “Nada de todo esto habría pasado si no hubiera cogido todos esos demonios que me llevaban y me reventaban la vida”. Y desde entonces no ha parado de tocar corazones.

Hoy sigue explorando todas las formas de comunicación y de llegar a más gente. Charlamos con él después de que finalice su ensayo con Chevi Muraday y con Aitana Sánchez Gijón, preparando una vuelta a la danza que tanto le ha dado y en la que tanto más devuelve al público.

Alberto, para romper el hielo, ¿cómo es tu hombre ideal?

(Risas) Esto es totalmente inesperado… Mucho sentido del humor, dialogante, con capacidad de adaptación al medio… Y, puestos a pedir, alguien con mucho interés por la vida, curioso y que sea muy bueno en lo que haya decidido dedicarse. Eso es algo que me pone mucho. Físicamente soy más abierto, me fijo primero en la cara, tengo que decir que me atrae un raro, jajaja… algo así como una una buena tara o unas orejas de soplillo.

Te van a escribir todos los raros por Instagram.

¡Ojalá! (risas).

En una entrevista sobre el modelo de masculinidad impuesto a los hombres gays, el periodista y escritor Paco Tomás mantenía que el gay español se ha vuelto muy conservador. ¿Es así?

Creo que los jóvenes no somos conscientes de lo que ha costado lograr el ejercicio de algunos derechos. Hay un gay de primera que es blanco, normativo, casi hetero si no fuera porque se acuesta con hombres. Pero si además de gay eres inmigrante, negra y transexual, entonces tienes que reclamar tu lugar en el mundo. Así que damos por hecho tantas cosas que sin embargo están todavía amenazadas o por conseguir para muchas personas. Y falta unión, tenemos que aprender del movimiento feminista. Nos iría mejor.

En cierto sentido, ser homosexual implica ver las cosas “fuera de la caja” cuestionarse lo establecido. ¿Qué implicaciones tiene esto en lo que haces?

Es algo que no sé separarlo de mi trabajo porque siento que para la gente que tenemos cierto alcance o visibilidad es una responsabilidad. Voy aprendiendo y a medida que conozco la realidad de más gente del colectivo intento que mis espectáculos sean cada vez más abiertos y universales. Me gusta pensar que voy a ser capaz de tocar el corazón de cuanta más gente mejor.

¿Y en tu vida?

He tenido mucha suerte en mi familia, cuando era niño nadie me dijo en ningún momento esto está mal. Pero socialmente, si me insultaban por ejemplo, yo sentía que algo estaba mal. Es cierto aquello de que los heterosexuales no tienen ni puta idea de lo que significa aprender a mentir antes que a amar.

Eres una persona reivindicativa. Cuéntanos cómo ha atravesado la reivindicación la impermeabilidad de la piel, parece que la llevas arraigada muy adentro.

¿Sabes qué pasa? Que me revienta la intransigencia social y la cerrazón. Me da miedo la crispación, esa forma de hablar. Es imposible quedarse de brazos cruzados y no tratar de cambiar las cosas.

¿Hay que hablar de lucha? ¿Tenemos que luchar? ¿Cuales son nuestras armas?

Tenemos muchas herramientas para transformar la sociedad pero de pequeños nos hacen olvidar y tener miedo. Hay que empezar desde abajo, educar, enseñar el valor de lo diferente, el respeto.

A veces palabras y sensibilidades no se llevan bien. ¿Gay, lesbiana, bollera, maricón, homosexual, mariquita? ¿Debemos aspirar a un mundo en el que se pronuncien una u otra palabra sin tapujos ni miramientos o, por el contrario hay que abandonarlas por el matiz despectivo que han tenido?

Estoy por normalizar el uso del lenguaje y hacer un trabajo didáctico, en darle la vuelta y ser capaces de reírnos. Para mí no es un insulto que me llames maricón porque estoy orgulloso de ello.

“Ser gay está de moda”. Es una afirmación que cada vez sostiene más gente, sin darse cuenta de lo absurdo de la misma. ¿Qué se les responde?

Esto no va de acostarse con gente. Soy maricón 24 horas, no solo cuando me acuesto con alguien. No somos una moda ni un comercio; no somos una ideología o una multinacional; no vamos y venimos. La homosexualidad es algo inherente al ser humano, libre y digno sea cual sea su género e identidad sexual.

Has sabido reconocer tu identidad sexual de una forma honesta y sencillamente transparente. Seguramente seas un referente para muchas personas. Diles algo.

Creo que vamos hacia un lugar en el que esto dejará de importar. También creo que va a costar mucho y que, aunque todo suma, tenemos mucha lucha por delante y no sé si lo veremos. Pero veo cosas buenas en los jóvenes, en el grupo de amigos de amigos mi hermana por ejemplo: para ellos no es nada llamativo si los chicos y chicas tienen novios o novias. Es un pequeño cambio en 14 años de diferencia, pero muy significativo que me hace ser optimista.

En una sociedad medida en términos de consumo, el reconocimiento que tanto tiempo lleváis reivindicando lo tenéis como colectivo, se os llama sibaritas y se hace referencia a vosotros como el pink money. Muchas firmas utilizan la fecha del orgullo para sacar colecciones especiales. ¿Realmente, es positivo?

Inevitablemente vivimos en un sistema capitalista así que si las marcas entran por el marketing para apoyar la idea de inclusión y luego la incorporan seriamente, bienvenido sea. ¿Cómo cambio la sociedad si no estoy en la sociedad?

El auge de Vox parece indicar que involucionamos, que nos movemos hacia atrás, que el aperturismo era una ilusión. ¿Qué lectura das tu a la irrupción de este partido político en el ayuntamiento de Madrid?

Lo más ignorante me da mucho miedo, es terrible ver con qué facilidad ha entrado la extrema derecha en el Ayuntamiento, en el lugar más sagrado. Porque las instituciones son de todos, deberían representar la libertad y la igualdad. La entrada de Vox y sus acuerdos con PP y Ciudadanos son algo muy triste. No creía que algo así pudiera pasar.

Asomaron la patita…

¡Y metieron la cabeza! Lo único que me alegra es que ya les tenemos visualizados. Se han quitado la cara amable, no son otros que los herederos del franquismo. Pensábamos que eran algo más amable pero no… Quieren que vuelva la ley de vagos y maleantes.

Habrá que votar más y mejor la próxima vez…

Me cuesta mucho la gente que no vota porque no cree en la sociedad. A mí me lo explicaron así: hay cincuenta autobuses, ninguno te deja en la puerta de casa, pero seguro que alguno te deja más cerca. Hay que pararlos y votar aunque ninguna opción te convenza al cien por cien.

Supongo que conoces el polémico meme de Vox, que utilizaba una imagen de Aragorn, de El señor de los anillos, enfrentándose a los orcos. Sobre Aragorn estaba el logo del partido de Abascal y la bandera de España, y sobre los orcos el símbolo feminista, la hoz y el martillo, la bandera republicana, logos de medios de comunicación… y un emoji de fantasma con la bandera LGTBI+, emoji que se ha convertido en icono gay, bautizado como Gaysper. ¿Te representa este fantasma? Yo me lo tatuaría.

Es patético, la política es una cosa muy seria. Nos merecemos respeto, esto no puede ser un juego de mentir y manipular en el que nos toman por imbéciles.

No nos respetan. Quieren que nos escondamos en un armario, que vistamos de determinada forma, que vivamos como creen que debemos vivir… Todo parte de un plano de desigualdad.

Alguien dijo que fascista solamente había uno y que todos los demás son sólo oportunistas.

Ojalá la gente entendiese que en el mundo que imaginamos caben todos ellos, pero en su mundo no cabemos nosotros. La idea es de Pedro Zerolo y la hago mía.

Dos películas que todo el mundo debería ver.

Girl, de Lucas Dhont. La vi hace un año y cuenta la historia de una chica transexual de 14 años que quiere ser bailarina. Hay una escena de la protagonista, Lara, con sus amigas que es simplemente demoledora.

Y también Todo sobre mi madre, que es mi peli favorita. Me cambió muchos conceptos cuando la vi con 17 años. Me impactó que se hablaba de VIH con mucha normalidad.

De hecho es un tema que trabajaste a fondo con Indetectables.

Sí, en Indetectables somos cinco creadores tratando un tema que me interesa mucho. Es un temazo y también un tabú porque socialmente hemos creído que es un tema de los 80 y que ya está pasado porque hay una pastilla diaria, pero creo que hay que conseguir otra actitud. A la gente del colectivo le cuesta mucho hablar de ello, y personalmente me da mucha rabia ser gay y tener relaciones sexuales con el elemento miedo presente. Con cautelas en lo más íntimo, la imposibilidad de ser uno mismo. De nuevo cosas que un heterosexual en general ni se imagina.

El mundo ideal de Alberto Velasco es aquel en el que…

Un mundo ideal es aquel en el que Hakuna Matata fuera real. Vive y sé feliz. No sé qué ha pasado pero tendríamos que recuperar ese espíritu del buen rollo y dejar a cada uno que sea feliz a su manera.

Y su presidenta (o presidente) sería…

No sería necesario, pero si tengo que elegir un nombre sería Manuela Carmena. Espero por cierto que Pedro Sánchez la recupere como ministra.

Ha sido un referente importante para el mundo de la cultura.

Porque te devuelve la ilusión en la política, en las buenas formas, la amabilidad, el diálogo, la buena educación… Quiero políticos capaces de entender y escuchar, que sepan admitir errores, que busquen una sociedad mejor. Manuela Carmena sabía que la cultura simboliza el valor del pueblo y la ha llevado a los barrios, ha puesto mucha energía en descentralizar y hacer accesible la cultura. Es muy significativo lo que hizo con los veranos de la villa, de algo céntrico y elitista lo abrió a los barrios y lo hizo asequible. La vamos a echar mucho de menos.

Y su himno…

Tu que vienes a rondarme, de María Arnal y Marcel Bagés, que es una canción que habla de cosas preciosas.

Y estarían prohibidos los…

No prohibiría nada. En la sociedad que yo imagino creeríamos tanto en el ser humano que no prohibiría, prefiero construir a prohibir.

Media: Impasse Magazine
Editor: Mariña Fernández / Jota Vaquerizo
Model: Alberto Velasco
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