Sergio Bernal: el padecimiento de Orestes

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na locura irracional donde el componente estético predomina, la perturbación por la culpa consciente del asesinato de su madre, el padecimiento corporalmente de los efectos de  la pasión… En su interpretación del personaje de Orestes como solista del drama de Electra, Sergio Bernal (Madrid, 1990), primer bailarín del Ballet Nacional, exalta y hace visible a los ojos del público la existencia de la pasión y la incapacidad de la razón de actuar bajo su efecto. 

Electra ha sido posiblemente el mayor éxito artístico del Ballet Nacional bajo la dirección de Antonio Najarro. Coreografiado por Antonio Ruiz y bajo la dramaturgia de Alberto Conejero. Una propuesta vanguardista y repleta de arquetipos del mundo rural, que bebe del mito de Eurípides.
La primera planta del antiguo palacete que ahora alberga el Hotel Axel de Madrid, fue salón de baile. Escenario de elección para buscar en una fotografía la esencia del Orestes de Sergio Bernal y ese irracional racionalismo de las tragedias de Eurípides. Una imagen que resuma la acción que es llevada a cabo por la pasión, un fotógrafo que haga de tragediógrafo para seguir la estética de lo consciente.
 

Eurípides intentó comprender al hombre. Con la mirada dirigida hacia su interior, pudo descifrar y  hacerles saber a los individuos que en ellos se encontraba la responsabilidad que antes se había puesto en los dioses. En palabras de Nietzsche: “lo que  llamamos dioses son nuestras pasiones”. 
 
Y pocas disciplinas exaltan las pasiones con la fuerza narrativa que posee la danza. En un siglo de la inmediatez, el esfuerzo mínimo, la impaciencia y la superficialidad, la danza proporciona el mejor antídoto, un arte de la exigencia, el virtuosismo, la perseverancia, en definitiva, el triunfo de la voluntad.
 
El vestuario elegido es una capa de Polite, mínima pero de aspecto regio y frágil al mismo tiempo. Simple y sin ningún tipo de trazo o distracción, para dar protagonismo a las pasiones de Orestes, centrando la atención en la idea de danza y su fiel compañera, la música.
 
El proceso de trabajo nos introduc inevitablemente a la afectividad. La Grecia del  siglo V a.C padece y experimenta todo lo que la toma de conciencia trajo consigo; Orestes, por primera vez en el mito de Electra, padece remordimientos por el asesinato de su madre, es  víctima de la pasión, víctima del deber y víctima del cambio de las formaciones discursivas de  su época y que han llegado hasta hoy. 
 

El Orestes de Sergio Bernal es de una ejecución tan exquisita que uno no puede dejar de seguirle por el escenario. Su imagen es perfecta, sus proporciones son cánones, los movimientos tan precisos y aparentemente sencillos al mismo tiempo. La cadencia del solista que narra con su cuerpo el conflicto entre pasión y razón a través de su cuerpo. 
 
Y en un instante, frente a la cámara, el retrato de Orestes relata el padecimiento de la locura por el asesinato de su madre. 
 
Porque aunque su plan ha sido actuar con engaño, mantiene la tensión y frente a la treta crea una ilusión de esperanza. Después de todo, al  matar a  su madre, Orestes tuvo que  voltear la cabeza para no mirarla y poder mantener  así  su decisión. 
 
Tal es la belleza del drama clásico.
 
Fotografía: Moyki Zamora
Vestuario: Carlos Polite
Localización: Hotel Axel Madrid